viernes, 10 de julio de 2015

Glory & Consequence

Empieza la cuenta atrás, escuchas los primeros acordes, y descontando te cuentas que estás justo donde quieres estar. Y no es un cuento.
Sabes que tienes todas las respuestas, porque dejan de existir las preguntas. Y el no saber que sabes, sabe a gazpacho y a zumo de sandía, sabe a paz y a rendición, a reconciliación. Deja de existir el suelo, y el cielo, y el espacio. Dejan de existir las esquinas, los ángulos, el rayado mecánico que te desequilibra escalón a escalón, el corte de los espejos que te miran mal. Dejan de existir los martes.
Los perros de Tíndalos ya no te buscan, los mitos abandonan Cthulhu.
 
Todo se vuelve cóncavo, y sin beso; converso. Una fe, sólo una, la tuya, la que te infunde una melodía. Matas a tu ídolo. Sus dedos, su boca, no son más que herramientas. No mienten. El vehículo que te trae un sentido, el instrumento que te viaja. Te conviertes en cuchara, no la ves, no la miras, no quieres imitarla. No tratas de doblar la cuchara, TÚ eres la cuchara.
 
Vibraciones que suben por las plantas de tus pies, graves que apuñalan el bajo vientre, agudos que te atraviesan la sien. No entiendes nada de música. No entiendes nada de lo que no es música. No entiendes nada de nada, y no te importa; no tienes alma, sólo destruyes para construir, sólo dejas de sentir para vivir con sentido el sinsentido, para huir del humo azul. Alguien está agonizando, alguien está sufriendo, alguien está amando a otra mujer que no eres tú, alguien está en otra parte. Y ese alguien son todos, todos los que no son tú, porque tú, ni siquiera, quieres ya tu parte. Tú, simplemente, ya no estás, no existes. Anulas tu presencia diluida en ondas sonoras, y así, sólo así, ERES.
 
Glory & Consequence
 
 

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